QUIEN SOY
Mi vocación nació mucho antes de empezar la carrera. Con apenas 11 años descubrí que quería ser psicóloga. Recuerdo descubrir la serie La pecera de Eva y sentir una enorme curiosidad por esa forma de acompañar a las personas, de escuchar más allá de las palabras y de intentar comprender aquello que muchas veces permanece oculto.
Con el paso de los años entendí que el verdadero valor de esta profesión no consiste solo en dar respuestas, sino en acompañar a cada persona con cercanía, comprensión y respeto, respetando siempre su propio ritmo.
Hay una frase que resume mi forma de entender la psicología: vemos la vida a través de lo que somos. Nuestra historia, nuestras experiencias y nuestros vínculos influyen en la forma en que interpretamos el mundo. Conocernos mejor nos permite relacionarnos de una forma más libre y consciente con nosotros mismos y con los demás.
Si has llegado hasta aquí, quizá estés planteándote comenzar un proceso terapéutico. Sé que no siempre es una decisión sencilla. Para mí, pedir ayuda es un acto de valentía. Si decides dar ese paso, será un privilegio acompañarte.